La construcción sustentable es una tendencia mundial, que ya se muestra en el desarrollo de las grandes ciudades. Ecuador no se puede quedar atrás frente a esta temática, por lo que tiene que ponerse a la vanguardia en el cumplimiento de estos requisitos en sus proyectos inmobiliarios.

 

MUNDO CONSTRUCTOR habló con Verónica Reed, arquitecta especializada en construcción sustentable (Universidad Politécnica de Madrid y Arizona State University). Ella explica en qué situación se encuentra el país y cómo visualiza esta nueva forma de edificar. 

 

¿Qué involucra hablar de una construcción verde?

El término ecoconstrucción se presta a un tema de Marketing engañoso. Mejor hablemos de construcciones sustentables o sostenibles. Se trata de edificaciones que causan un menor impacto en el entorno. Esto se logra de distintas formas: desde la selección del terreno y los materiales, hasta en el diseño y en sistemas constructivos eficientes.

 

Tener en consideración el entorno y la geografía es importante para que la obra funcione de manera natural, sin tener la necesidad de tecnologías extras como sistemas de climatización. El terreno debe estar situado en una zona urbana para que sus habitantes se beneficien del sistema de transporte público y servicios básicos. La selección de materiales tiene que ser de fuentes responsables, con un contenido local, y durante la ejecución de la obra generar la menor cantidad de desechos para optimizar recursos. El sistema constructivo debería adaptarse al clima local para aprovechar la iluminación natural y lograr eficiencia energética. Un edificio sostenible es el conjunto de todos estos criterios. 

 

¿Existe mayor consciencia en Ecuador respecto a este tema?

Desde el 2005, que regresé al país, he visto que sí existe una mayor consciencia. Sin embargo, creo que hay aun mucho camino por recorrer. Colombia y Perú están más avanzados en este tema. Lo bueno es que ahora se encuentran incentivos municipales, estatales y certificaciones internacionales que hacen que la gente se interese por estas prácticas. El consumidor está más informado y busca proyectos que cumplan estos criterios para asegurarse de que su vivienda u oficina tenga menor impacto ambiental. Eso ayuda a que el mercado se desarrolle desde esta perspectiva.

 

¿Las normativas locales han implementado la responsabilidad ambiental en sus códigos?

Desde hace cuatro años, la Normativa Ecuatoriana de Construcción ha querido implementar una norma de eficiencia energética, específicamente, para viviendas. Ahí participaron los distintos gremios, el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable y el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. Pero esto va a tomar tiempo. Las certificaciones, a pesar de que son independientes de la ley, son las que exigen más. En EE.UU. hay códigos que no analizan temas ambientales, mientras que LEED sí. Actualmente, la idea es que los municipios demanden estos criterios en obras determinantes y que, a cambio, den a los constructores ciertos beneficios.

 

¿Cómo obtener una certificación?

Si alguien quiere certificar un proyecto lo tiene que hacer desde la fase del diseño, cuando recién nace la idea. En el caso de LEED, debe ingresar al USA Green Building Council y registrar el proyecto. A partir de ahí, se tiene un periodo indefinido para cumplir con los requisitos y entregar la documentación respectiva. Después se hace la evaluación general, se entrega el puntaje y definen qué certificación se obtuvo.

 

¿Cómo plasmar los beneficios de una construcción sustentable?

En un principio sí pueden ser obras más costosas porque involucra la selección de un sitio urbano y la implementación de sistemas especiales para el ahorro de agua y energía. No obstante, esto se traduce en beneficios económicos de largo plazo para los usuarios y el promotor. No hay un retorno monetario inmediato, pero sí la tranquilidad de que el agua no se va directamente a un sistema de alcantarillado, sino que pasa por un proceso de tratamiento y cumple una segunda vida. En otros países es más evidente en el cobro de planillas porque este tipo de servicios no son subsidiados, como Ecuador.

 

¿Qué papel juega la tecnología en esto?

Hay la percepción de que eso es lo que va a definir a un edificio sustentable. No es así. En mis edificios, por ejemplo, el 60% de las estrategias no tienen que ver con tecnología, sino con la selección del sitio y materiales, diseño y construcción adecuada, y decisiones inteligentes. La tecnología representa el 40% como sensores de luz o sistemas de reciclaje. Esto desvirtúa lo que comúnmente se cree.

 

¿Cómo se alinean los constructores a este proceso constructivo sostenible?

Se alinean fácilmente. Lo que demanda esto es un proceso más limpio y responsable. Donde más se requiere apertura de mente es en los sistemas alternos de agua y energía y, a veces, a las ingenierías les toma un poco más de tiempo entender y acoplarse a los procesos.
 

 







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