El aeropuerto de Baltra, ubicado en las Islas Galápagos, es una de las construcciones ecológicas emblemáticas de Ecuador, América y del mundo entero. De hecho, ostenta el título de ser el primer aeropuerto ecológico del mundo como construcción completa, es decir, que desde un inicio se pensó, diseñó y edificó con esa visión.

 

La idea es de Corporación América, un ‘holding’ argentino que en su portafolio muestra la intervención de más 50 aeropuertos y cuenta con alta experiencia en la edificación de estas estructuras. La organización juntó a su equipo de arquitectos, de nacionalidad inglesa, e hicieron un diseño sustentable que siguió, desde los inicios, los parámetros establecidos por el US Green Building Council, con el objetivo de obtener la certificación LEED oro.

 

Según el grupo de arquitectos, el diseño se basó e inspiró en los recursos naturales de la isla. La ubicación de la terminal aérea responde a criterios como la posición del sol y los vientos de la isla. También, se consideró la protección de plantas endémicas -no podían ser movidas- y se las adaptó como jardines internos.

 

 

Estructura y materiales

El cuerpo de la terminal está hecho por tubos de acero, recuperados de los campos de extracción petrolera de la Amazonía ecuatoriana. También tiene ventanales amplios, que permiten el paso de la luz hacia el interior. El techo es alto y estilo paraguas, que ayuda a la eliminación del calor. Los constructores del aeropuerto afirman que más que una armonía visual, el diseño tuvo como principal objetivo el aprovechamiento de la materia prima.

 

Otro material endémico utilizado fueron las piedras volcánicas, que forman parte de las paredes y los pisos de la estructura. El edificio cuenta con paredes claras y una envolvente abierta, que permite el ingreso de luz natural. La edificación está ubicada en un ángulo de 45º y a una distancia segura de la pista, por lo que cumple con los estándares internacionales en materia de seguridad y asegura que las emanaciones de gases de los aviones no entren al edificio. Además, reduce el ruido en el interior de la estructura.

 

La maderas y las estructuras metálicas que existen en el aeropuerto fueron recicladas de la antigua terminal. Algunas piezas del mobiliario cuentan con certificaciones ambientales en madera, pues su proceso y elaboración ha sido sostenible y amigable con el medioambiente.

 

El piso de las camineras y de los accesos vehiculares es de hormigón y no de asfalto. Esto no solo se debe a que es un material menos contaminante, sino que su color gris claro absorbe el calor en menores cantidades que el asfalto o el revestimiento de color, lo que evita el efecto isla de calor.

 

 

En Cifras

6.000 m2 es la superficie de la terminal aérea.

 

10.000 m2 es la superficie del techo tipo sombrilla.

 

75% de los materiales de la antigua terminal fueron reusados en partes estratégicas del nuevo edificio.

 

USD 25 millones fue la inversión en el Aeropuerto de Baltra.

 

 








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