Uno de los aspectos fundamentales de este plan es el montaje de la infraestructura necesaria para que el Ecuador se convierta en un país generador de energía limpia y renovable.

 

Las hidroeléctricas son el ‘corazón’ de este plan. Ocho megaproyectos energéticos aportarán con 2.827 megavatios al Sistema Nacional Interconectado (SNI). Manduriacu, el primero de ellos, fue inaugurado hace pocos días. La constructora Odebrecht estuvo al frente de la construcción de esta obra cuya edificación inició en diciembre del 2011.

 

Este megaproyecto se ubica entre Quito y Cotacachi (cantones de las provincias de Pichincha e Imbabura) y aprovecha las aguas del río Guayllabamba, que tiene un caudal medio anual de 201m3/s. La potencia de Manduriacu asciende hasta los 65MW, lo que se traduce en la reducción de180.000 toneladas de CO2 por año.

 

La hidroeléctrica está en la capacidad de proveer energía a 250 familias ecuatorianas, gracias a una inversión de USD 227 millones financiados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil, Société Générale de Francia, Deutsche Bank de Alemania y por el Ministerio de Finanzas del Ecuador.

 

La importancia de esta hidroeléctrica no se proyecta únicamente hacia el futuro. La construcción de esta obra generó 2.450 plazas de empleo directo, con un elevado porcentaje de trabajadores que provienen de la zona de influencia del proyecto. Además, se benefició a más de 10.000 habitantes, gracias al mejoramiento de vías, edificación y rehabilitación de puentes, construcción de centros de salud rural, elaboración de estudios para implementar sistemas de agua potable, entre otros, a cargo de CELEC EP.

 

En la inauguración de Manduriacu, el presidente Correa resaltó el trabajo de Odebrecht, que ha sido clave para el logro de esta meta tan importante. La central ahorrará USD 80 millones anuales al Estado en combustible, necesarios para la generación eléctrica.
 








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