Los anteojos rojos y su carácter extrovertido son los rasgos más característicos de Jaime Canavés, un cubano que ha colocado a Miami como un referente arquitectónico.

 

La construcción es un miembro más de su familia. La compañía de su abuelo diseñó y edificó el Hotel Capri, una de las obras arquitectónicas más importantes de La Habana. Fue en esta ciudad donde Jaime encontró su vocación.

 

Por desacuerdos con la política de su país, este destacado arquitecto migró a Estados Unidos. Hizo sus estudios en la Universidad de la Florida y, al poco tiempo de graduado, ya era parte del cuerpo académico de ese centro educativo. "Me fascina Miami porque es una ciudad que tiene el sabor hispano con la eficiencia americana", asegura.

 

Jaime es una persona descomplicada. Sus relatos están cargados de emociones que se materializan en su tono de voz. La Bienal de Arquitectura de Miami le debe su existencia a este personaje que en el 2001, junto con Carlos Casuscelli, decidió replicar lo que había visto en Quito y Buenos Aires. "Estuve en estas ciudades un par de veces. Me encantó el concepto de la Bienal y pensé que sería fantástico traerlo a Miami. Es una excelente oportunidad para intercambiar ideas", asegura Jaime.

 

Quito es una ciudad que le gusta mucho. Esta vez la visitó gracias a Briggs, marca premium de sanitarios y grifería, para dar una charla con estudiantes y académicos como parte de la agenda de CasaCor, la muestra de Arquitectura y Decoración que estuvo abierta hasta el 31 de octubre.

 

Sobre este tema, Canavés comenta que la 'buena' arquitectura es aquella que logra espacios destinados al disfrute de la persona. La creación de ambientes relajantes es, para él, sinónimo de modernidad, sobre todo en los cuartos de baño, donde la relajación es clave.

 

Jaime está seguro de que los ambientes influyen en la psicología de las personas. De hecho, hay estudios científicos dedicados específicamente a cómo el color de una pared puede incidir en la productividad de los colaboradores de una empresa. De ahí también parte la idea de que la arquitectura no es solo estética, sino que trata la concepción de los espacios para que sus habitantes se sientan cómodos y seguros.

 

Este profesional considera que Quito se ha preocupado por la preservación de su casco colonial, sin embargo, hay zonas en las que no se reconoce una identidad arquitectónica definida. Progresar no significa mejorar. Por eso plantea que, desde un inicio, las metrópolis deben preguntarse hacia dónde quieren ir.

 

"Las ciudades se copian unas a otras. Lo interesante de la influencia que ejercen es el reto que supone adaptar esas ideas a los entornos locales", enfatiza Jaime. Obras como la Torre Eiffel o la pirámide del Louvre encontraron gran oposición en su inicio, aunque ahora son grandes representantes del desarrollo arquitectónico, añade.

 

"Para ser arquitecto y construir cosas no se necesita mucho dinero. Lo que sí es un requisito es ser creativo. Hay cosas extraordinarias que se han hecho con pocos recursos, pero con mucha imaginación", sentencia Jaime.

 

 







Suscríbase a nuestro Boletín

 

 

 

 

 
Copyright © 2018 Mundo Constructor