Las iniciativas fueron presentadas a la Asamblea Nacional con el carácter de económico urgente; sin embargo, se retiraron temporalmente para iniciar un diálogo nacional y demostrar que no afectan a las clases populares.

 

Vive1.com, un portal web inmobiliario, organizó un conversatorio con representantes de empresas relacionadas a la construcción con el objetivo de analizar los efectos que tendría la posible aprobación del proyecto de Plusvalía, cuando finalice el Diálogo Nacional. 

 

El primer punto fue la afectación que ha sufrido el sector luego del anuncio de los proyectos de ley. Guillermo Jijón, gerente de Negocios Inmobiliarios de Mutualista Pichincha, comentó que las consecuencias ya se sienten con los clientes. “Esperamos que el Gobierno tome una decisión. Lo que se está provocando es una demora en la decisión de compra”. Para Jijón, la clave está en devolver la confianza al sector para continuar con las inversiones.

 

Aunque Jaime Sánchez está de acuerdo con ese último punto de vista, asegura que el diagnóstico del mercado y de la economía va más allá del análisis de dos posibles leyes. Él es gerente comercial de Renazzo Holding, una firma inmobiliaria. “El gobierno no decidió subir o bajar el precio de dólar o del barril de petróleo.

 

También se debe analizar que, por la apreciación de nuestra moneda, es más caro comprar productos ecuatorianos”, de ahí la afectación de la economía. Para Sánchez, el problema no son las leyes por sí mismas, sino proponerlas en un momento en que la economía está en observación.

 

 

Empresarios de la construcción ya hablan de una recesión en el sector. Al realizar un balance del primer semestre, algunas compañías se han inquietado por no cumplir los presupuestos establecidos. Aún así, es necesario considerar que las leyes fueron propuestas en mayo, un mes antes de que finalicen los primeros seis meses del año.

 

Los otros cinco de ese periodo estuvieron marcados por un problema económico relacionado a los bajos precios del petróleo, la apreciación de dólar y las salvaguardias impuestas por el Gobierno para fomentar la industria nacional y evitar la salida de divisas.

 

Jijón no habla de una paralización del sector, pero asegura que el mayor problema es la incertidumbre, pues no se pueden tomar decisiones acertadas y el riesgo crece. “Si no hay crédito para el financiamiento, el sector se paraliza cada vez más”, asegura. Alfredo Jaramillo de Edificar, dice que como constructores ya sienten una restricción en la liquidez, pero que esto no es señal de un sector financiero en crisis, sino que solo se busca minimizar cualquier impacto.

 

 

Nicolás Trávez, representante de Unifer, dice que el año en la construcción actúa de dos maneras. En el primer semestre, las constructoras buscan colocar sus proyectos inmobiliarios en el mercado; mientras que en la segunda parte del año, los proveedores -como las ferreterías-aprovechan para vender su mercadería a quienes van a iniciar proyectos arquitectónicos el año siguiente. 

 

Por eso, confirma que la mayor afectación se sentirá en el segundo semestre del 2015. Aún así, Trávez conoce la existencia de "fabricantes que durante este tiempo no han alcanzado ni el 50% de lo presupuestado". Daniel Mafla, de Edimca, dice que sus balances de la compañía han tenido una caída de entre el 5% y 10% en general, pero que la afectación en la construcción es mayor. 

 

Los empresarios están a la espera de un pronunciamiento oficial para tomar decisiones. Aún así aseguran que la solución es el archivo definitivo de los proyectos.

 

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