Existen obras de infraestructura que no solamente representan un gran avance para las ciudades, sino que benefician a sus habitantes, de tal manera que su modo de vida se ve influenciado de manera positiva. Este es el caso de la nueva Terminal Terrestre Municipal Pascuales, administrada por la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil.

 

Además de ser una construcción de aspecto elegante y moderno –el vidrio y aluminio de su fachada la hace parecerse a una terminal aérea–, es una obra que beneficiará a los guayaquileños en dos sentidos primordiales: seguridad y organización de los viajeros.

 

Pascuales, el sector que da nombre a la nueva estación de transporte, está ubicado en el norte de la ‘Perla del Pacífico’, en el kilómetro 14,5 de la vía a Daule. Este es el punto geográfico en el que se decidió construir una terminal terrestre satélite, es decir, que funcione conjuntamente con el terminal terrestre matriz (Guayaquil) y que contribuya a mejorar el flujo de pasajeros que salen desde la urbe a otras ciudades y cantones de la costa ecuatoriana.

 

Klíder Campos, director de Operaciones de la Terminal Terrestre Municipal Pascuales, comenta que una de las políticas más importantes de la Alcaldía de Guayaquil es llevar el servicio a donde la gente lo necesita. “Detectamos que, en la práctica, existía gente que tomaba los buses en una de las vías principales de Pascuales. Estas personas tenían como destinos lugares en la provincia de Manabí; cantones como Daule, Pedro Carbo, Balzar, Santa Rosa de Colimes, en Guayaquil, y en Los Ríos, ciudades como Quevedo, Palenque, Babahoyo o Vinces”.

 

Los directivos de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil barajaron dos opciones: lograr que las personas dejen de tomar el bus en la calle y que se dirijan a hacerlo al Terminal Terrestre de Guayaquil, o buscar una forma de que los usuarios de estas frecuencias puedan optar por el servicio en un lugar seguro, ordenado y con todas las comodidades.

 

Pascuales es un sector populoso de Guayaquil y un punto de encuentro para viajeros de las comunidades aledañas. “Por esa razón, se decidió traer el servicio acá. Los estudios determinaron que había 10.000 usuarios que, todos los días, tomaban los buses en la vía, exponiéndose a accidentes y robos”, asegura Campos.

 

Construcción

El nuevo Terminal Terrestre Municipal Pascuales se levanta sobre un terreno 30.000 m3, tres hectáreas aproximadamente. “En este lugar existía un terreno baldío, por lo que hubo que hacer mucho desgrose y compactación de terreno antes de levantar la estructura”, dice Campos. El edificio principla, en cambio, tiene 9.000 m2 de construcción.

 

La parte ‘operativa’ de la terminal está divida en dos partes. En la primera área están ubicados los andenes de llegada de los autobuses y en la segunda los espacios de embarque y salida de las cooperativas. La estación de buses fue construida para brindar seguridad y que el usuario no se pierda en su trayecto. Esto se evidencia en la señalética y división de los espacios. En el exterior, también existe un espacio designado para los pasajeros que necesiten tomar buses de transporte urbano.

 

Hasta el momento, 18 cooperativas intercantonales e interprovinciales funcionan en esta megaestación. “Siete van hacia Manabí, siete hacia los cantones del norte de la provincia del Guayas y cuatro hacia Los Ríos. Tenemos estimado que a Pascuales ingresarán 900 buses por día”, asegura el funcionario de la Terminal Terrestre.

 

En el interior, la estación cuenta con una extensa boletería, salas de espera tipo aeropuerto y tendrá —en corto plazo— dos cafeterías y tres islas comerciales, con el objetivo de que los viajeros puedan ‘picar’ o comprar algo antes de su viaje, si así lo requieren. Sobre la taquilla se encuentran las oficinas administrativas de la terminal.

 

La estructura fue pensada para contar con un espacio destinado para contenedores de desperdicios y desechos. La entrada -igualmente- cuenta con 82 estacionamientos, en los que existen parqueaderos exclusivos para automotores particulares, taxis, camionetas, motos y bicicletas.

 

La obra, que fue adjudicada a la constructora RIP Conciv, tiene una inversión por parte del Municipio de Guayaquil de aproximadamente USD 8 millones y tardó un año y tres meses en edificarse. Se lo hizo de acuerdo a la legislación vigente, mediante licitación a través del Portal de Compras Públicas.

 

La construcción se inició en diciembre del 2014 y, una vez culminada, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, hizo la entrega oficial el pasado 30 de marzo. La nueva estación de pasajeros inició operaciones el martes 12 de abril y es “considerada la terminal terrestre satélite más grande de Latinoamérica”.

 

Durante su construcción se generaron entre 200 y 300 plazas de empleo, entre profesionales y obreros. Ahora que está en funcionamiento, se ha empleado a 350 personas de manera directa e indirecta, entre taxistas, cobradores, maleteros, cajeros y personal de la Fundación.

 

 

Beneficiarios

Campos comenta que las estimaciones apuntan a que la terminal atienda a un promedio de 10.000 usuarios diarios y, aproximadamente, unos cuatro millones de viajeros anuales.

 

“En el primer día de operaciones tuvimos 7.000 pasajeros, pero se debe a que de martes a jueves se consideran días de poca afluencia. No obstante, entre viernes y domingo esperamos entre 11.000 y 12.000 viajeros”.

 

Eulalia Meza es una de las usuarias frecuentes de los buses, que ahora deben parar -obligatoriamente- en la terminal. Eulalia comenta que cuando esperaban el autobus en la vía a Daule “era peligroso, porque sufríamos robos frecuentemente. Ahora, con el terminal, todo es más organizado y cómodo; además la atención es excelente”. Campos comenta que los pasajeros estaban expuestos al sol, la lluvia y los riesgos que implica tomar un bus en la vía pública. “Ahora tienen un lugar climatizado, con seguridad, orden y comodidad”, dice.

 

Pero los beneficios van más allá del viajero. Previo a que la terminal de Pascuales inicie operaciones, los buses se estacionaban en la vía y formaban una hilera de hasta ocho automotores, lo que dejaba dos de los tres carriles de la vía a Daule operativos, causando gran congestionamiento en una de las principales arterias viales de la ciudad. Igualmente, el sistema de venta de boletos está sincronizado con el de la Terminal Terrestre de Guayaquil, de manera que en Pascuales se sabe exactamente con cuantos pasajeros llegan los autobuses y el número de asientos disponibles, una vez que parten de la estación matriz.

 

Conexión a futuro

Guayaquil va a la vanguardia en cuanto a conexión de terminales terrestres de pasajeros. El funcionario del Municipio cuenta que, dentro de los planes de expansión de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil, está la construcción de otra terminal satélite en la vía a la Costa, “de tal manera que podamos tener estaciones de pasajeros en las principales puertas de entrada y salida de Guayaquil: hacia Daule (Pascuales), vía a la Costa (actualmente en estudios) y a Durán, que ya existe y es administrada por la municipalidad.

 

Se prevé que los estudios de factibilidad de la nueva estación de la vía a la Costa terminen este año. Si es viable, se construirá en el 2017 y, para el 2018, Guayaquil contará con un moderno sistema de estaciones terrestres interconectadas. 





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