“En 2017 tenemos previsto concluir la prolongación de la avenida Simón Bolívar hasta el sector de la Mitad del Mundo”. Ese fue uno de los anuncios del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, la semana pasada en su cadena radial de los miércoles.

 

La obra conectará a la Panamericana Norte desde el sector de Carapungo con las parroquias Pomasqui y San Antonio de Pichincha, en el extremo norte capitalino.

 

Según cálculos municipales, el tramo vial de 15 km beneficiará a más de 300.000 personas con una inversión de USD 108,4 millones.

 

Rodas también señaló la semana pasada que está “concluyendo la construcción del intercambiador de tráfico de la Av. Granados”, en el centro-norte capitalino. En esta estructura, que estaría lista en el primer trimestre de este año, se invierten USD 13,5 millones y mejoraría la circulación de alrededor de 90.000 automotores diarios.

 

Estas obras se suman al distribuidor de tráfico edificado en la intersección de la Panamericana Norte y la Simón Bolívar, a la altura de Carapungo. Este proyecto fue inaugurado el 5 de septiembre anterior por el Alcalde y requirió USD 20,4 millones.

 

Esta situación contrasta con lo que ocurre desde mayo de 2014 en el centro y sur capitalino.

 

El plan vial para Quito elaborado por la administración municipal pasada incluía 14 construcciones e intervenciones viales de envergadura, de las cuales cuatro estaban pensadas en esas zonas del Distrito.

 

De estas, la vía Ontaneda, que une a la av. Simón Bolívar con la general Rumiñahui (suroriente), fue concluida en 2013 por la Prefectura de Pichincha.

 

Quedaron pendientes para la actual Alcaldía la prolongación de la av. Mariscal Sucre hasta su conexión con la Maldonado, la vía Miranda, para unir a la Simón Bolívar con la Mariscal Sucre y la conexión mixta (vías y puente) entre el sector de Monjas y La Vicentina. Ninguna se ha iniciado hasta ahora.

 

Fuente: Diario El Telégrafo
 








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