EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN ES UNA PIEZA CLAVE DENTRO DE LA ECONOMÍA ECUATORIANA, PUES REPRESENTA EL 10% DE SU PRODUCTO INTERNO BRUTO. CONOZCA DE CERCA LA SITUACIÓN ACTUAL Y CÓMO SE PLANTEA ESTE AÑO.

 

La economía ecuatoriana atraviesa un periodo recesivo, lo que implica menor producción y actividad en los sectores que la conforman. El de la construcción, de acuerdo a cifras provisionales del Banco Central del Ecuador, es el más afectado, ya que retrocedió -10,3% en su PIB hasta finalizar el 2016.

 

Coyuntura económica Ecuador 

 

Si bien el Banco Central del Ecuador espera un crecimiento de la economía del 1,4% del PIB en el 2017, las proyecciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (-2,7%) y la CEPAL (-2,5%), así como de la Unidad de Investigación Económica y de Mercados de Ekos (-0,5%) no guardan el mismo grado de optimismo. 

 

 

Desde el último trimestre del 2015, la economía entró en una fase de recesión, ocasionada por una caída en los precios de los 'commodities', incluyendo el barril de petróleo -en promedio se redujo de USD 93 en el 2014 a USD 42 en el 2016-. 

 

Para mantener el creciente déficit fiscal y la falta de liquidez del Gobierno por el pago de los bonos global en diciembre del 2015, se ejecutaron medidas como la expansión de la deuda, reducción del gasto público, mayores controles y cargas tributarias, y restricciones comerciales como la renovación de la salvaguardia por balanza de pagos hasta junio del 2017.

 

 

Esta situación se agravó con el terremoto del 16 de abril del 2016 que, si bien dio alivio a la presión de recursos para pago de proveedores, inversión pública y reconstrucción, generó un impacto negativo en el PIB de alrededor -1% de decrecimiento.

 

En consecuencia, varios sectores se han visto afectados con menores ventas y mayores tasas de desempleo, acompañado de un ajuste en las expectativas de las empresas. Frente este escenario, el FMI espera en el 2017 variaciones en los indicadores de la economía ecuatoriana. Estos se verán reflejados en el aumento de la tasa de desempleo (6,9%) y en una reducción en la tasa de inflación (1,1%), la cual si bien es positiva porque los agentes mantienen su poder adquisitivo, refleja el deterioro de la actividad económica al no haber suficiente presión sobre los precios. Esto, a su vez, incidirá en el resultado financiero de las empresas.

 

 

Por su parte, el sector fiscal se ha mantenido, impulsado por el crecimiento de la economía a través del gasto e inversión pública durante la última década. No obstante, ante la contracción de ingresos totales del Gobierno de -16% entre enero y octubre del 2016 con respecto al 2015, resulta evidente un problema de sostenibilidad, a pesar de la reducción del gasto en un -6% en el mismo periodo.

 

A partir de la disminución de ingresos, se entiende la creciente necesidad de financiamiento del Estado y el incremento paulatino de la deuda interna como externa que, en conjunto -a diciembre del 2016- representan el 39,5% del PIB. A ello se suman los esfuerzos de la entidad tributaria por tener mayores ingresos, incurriendo en controles más estrictos. A diciembre del 2016 se prevé una contracción de USD -893 millones en la recaudación tributaria con respecto al 2015, y a octubre del 2016 una brecha entre ingresos y gastos del sector público no financiero de USD -4.000 millones.

 

Este escenario de reducción de ingresos y aumento progresivo de la deuda externa plantea que se deba enfrentar un ajuste fiscal en el 2017, basado en mantener un nivel de gasto público cercano a la generación de ingresos. Sin embargo, esto repercutirá en el desempeño de la economía, ya que las inversiones se acortarán.

 

 

Una reforma fiscal moderada significaría un crecimiento del -0,5% en el 2017 y del 0,3% en el 2018; en tanto que un ajuste fiscal fuerte llevaría a tasas de crecimiento mayores en el mediano plazo del -1,5% para el 2017 y 1,5% para el 2018.

 

Durante el 2017 la economía ecuatoriana presenta varios desafíos, entre esos trabajar en el crecimiento y recuperación de la economía. Para ello se requiere balancear el presupuesto del Estado y optimizar sus recursos. Adicionalmente, es importante promover nueva actividad económica, y generar empleo y confianza en los agentes económicos para atraer inversión.

 








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