La venta con arrendamiento simultáneo: una opción en época de crisis

27 septiembre 2021
Las principales características de un SLB (Sale and LeaseBack o en español, una venta con arrendamiento simultáneo) son:
  1. Se trata de contratos de obligado cumplimiento, a largo plazo: Por lo general, contemplan 15 años o más de alquiler. El vendedor tiene voluntad de permanecer en el inmueble por un periodo prolongado y al comprador le interesa ese compromiso, ya que es lo que le da seguridad a su inversión.
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  3. Con rentabilidades netas: El inquilino asume todos los costos operativos asociados al inmueble. Antes él era el propietario y ahora va a disfrutar del bien durante la duración del contrato, por lo que es el principal interesado en que todo funcione sin incidencias.
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  5. Alquileres a precios de mercado: Uno de los elementos críticos al momento de estructurar un SLB es el importe del arrendamiento a incluir en el contrato. Este debe ser lo más parecido posible a los que se pagan por espacios similares en la zona.
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Ventajas para todos Además, un SLB bien estructurado es beneficioso para todos. Comprador-arrendador
  1. Adquiere un inmueble que suele estar en mejores condiciones físicas que otros parecidos en el mercado, a un precio atractivo. Esto último debido al interés que tiene el vendedor por transformarlo en dinero líquido.
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  3. Obtiene unas jugosas rentas netas, a largo plazo. La vocación de permanencia del inquilino le aporta todas las seguridades del caso, garantizando también el perfecto mantenimiento y conservación del activo.
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  5. Puede generar una plusvalía con la reventa del inmueble, una vez vencido el plazo del contrato.
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Vendedor-arrendatario Consigue mayores recursos líquidos para la compañía, en comparación con los que le hubiera prestado el sistema financiero. Este es un punto fuerte importante, ya que -en el actual contexto- las empresas han de estar cada vez más enfocadas en bajar costos y utilizar los recursos disponibles con la mayor eficiencia posible. Con la firma del SLB, el activo inmobiliario “sale” de su balance, junto con cualquier deuda que pudiera existir sobre él. Asimismo, la obligación contraída por el alquiler no aparece en la contabilidad, con las obvias mejoras sobre los ratios de solvencia. Mejora los indicadores de rentabilidad de la compañía, tanto en términos de RoA como de RoE, lo que apuntala su viabilidad a futuro. Invierte en el negocio principal de la empresa, que suele tener un mayor retorno que el de los activos inmobiliarios. En definitiva, las operaciones de SLB son “trajes a medida”, ajustados a los requerimientos de la firma vendedora y los inversores financieros. Pueden incluir tanto edificios de oficinas e instalaciones industriales, como locales comerciales (donde el inversor compra los inmuebles de una cadena de ventas al retail), hospitales, clínicas médicas, escuelas, universidades, etc. En cualquier caso, las necesidades estratégicas y la importancia del inmueble para la empresa vendedora son elementos claves a tener en cuenta al momento de diseñar la transacción. Revisa el artículo principal aquí.

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