La naturaleza como infraestructura terapéutica hospitalaria

25 agosto 2021
No obstante, en la década de los 80 se empiezan a generar estudios científicos que demuestran que es necesario reincorporarla en los hospitales como infraestructura. El objetivo principal es convertir en política pública los jardines sanadores para potenciar mediante la incorporación de la naturaleza al sistema de salud y la reconexión del ser humano con su entorno natural. El jardín sanador o terapéutico es un espacio natural al interior de un centro de salud, diseñado específicamente para la comunidad que le dará uso: pacientes, familiares y funcionarios. Su diseño tiene como objetivo principal potenciar los beneficios que la naturaleza nos entrega intrínsecamente, para facilitar la recuperación tanto física, psíquica, anímica y social. En la medida que la medicina está comprendiendo que el cuerpo funciona de forma unitaria y no basta con recuperar un órgano para sanar al individuo completo, se entiende que este individuo es a su vez, parte de un contexto con el que podrá potenciar su proceso de sanación. Dentro de este marco, se propone la revalorización de la naturaleza como parte de un nuevo paradigma sanador por medio de la creación de infraestructura arquitectónica hospitalaria. Tres puntos a considerar para el desarrollo de jardines sanadores o terapéuticos: La naturaleza como infraestructura sensorial en terapias de recuperación y sanación En el paper publicado por Roger Ulrich, titulado Health Benefits of Gardens in Hospitals, se estudia la relación de lo estético afectivo a través de los sentidos, y de cómo el diseño de un jardín al incorporar estas variables puede crear espacios que potencien la experiencia y conexión mediante la cooperación mutua, en donde el humano cuida a la naturaleza y ella le ayuda a sanar de una forma más reconfortante. Mediante la incorporación adecuada de la naturaleza a los programas hospitalarios, se generan espacios terapéuticos efectivos que constituyen una verdadera infraestructura de sanación a través de experiencias sensoriales en contacto con la naturaleza. Generar este tipo de programas y materializar estos espacios es posible dentro de la realidad nacional. La naturaleza como infraestructura patrimonial, comunitaria y sanadora Un claro ejemplo de este principio se observa en el Jardín Terapéutico del Servicio de Neuropsiquiatría Infantil del Hospital Clínico San Borja Arriarán, en la comuna de Santiago, que atiende a más de 30.000 pacientes al año. Este espacio posee una extensión de 1.600 m2 y cuenta con árboles pertenecientes al antiguo jardín del hospital, dentro de los que destacan siete palmeras Phoenix, cuya data se remonta a los orígenes del edificio. La naturaleza como infraestructura de hospitalidad En el Jardín Terapéutico del Pequeño Cottolengo, en Cerrillos (Región Metropolitana), existen una serie de pabellones que acogen a niñas, niños y adultos con daño neurológico severo que no tienen la posibilidad de desplazarse por sí mismos y pasear por las áreas verdes que hay en el recinto. Considerando las condiciones de base de los usuarios, el diseño de este jardín propuso poner fin a la división de los espacios, generando una gran área terapéutica compuesta por dos jardines, unidos por una terraza cerrada que permite disfrutar del jardín en días de lluvia o frío intenso. De esta forma, quienes no pueden acceder al contacto directo con la naturaleza, pueden hacerlo de forma visual en un espacio seguro adecuado a sus necesidades. Texto original tomado de Plataforma Arquitectura.

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