Nos visitó Ana Cecilia Barriga CEO Rivadeneira Barriga

24 octubre 2022

Una historia que no debió ser, pero se dió en grande

Cuando alguien dice que un viaje puede cambiar a una persona, la verdad es que no se equivoca del todo. Ana Cecilia Barriga lo sabe, pues justo en el momento en el que debía inscribirse a la Universidad Politécnica Nacional para estudiar ingeniería en alimentos, decidió irse a vacacionar un tiempo en Miami. La suerte la engañó y las inscripciones se cerraron, pero un nuevo horizonte se abrió al inscribirse en la Universidad Central para estudiar arquitectura.

Las aptitudes para esta carrera las encontró ya muy joven. A sus 18 años trabajaba con su papá haciendo parques y jardines para Quito. Allí tuvo su primera experiencia gestionando el talento humano. Mientras que del lado de su madre adquirió la creatividad, lo que la llevó a su pasión por pintar. 

“Nunca recibí ninguna dicriminación en la carrera de arquitectura. Incluso tuve ventajas. Lo que sí es que cuando ingresé hubieron 2000 inscritos, nos graduamos 250 y solo cuatro fuimos mujeres”, comenta Ana Ceclia.

Llegó la era empresarial

En 1983, Ana Cecilia inició con la empresa, y durante cinco años trabajó en el diseño de casinos y algunas petroleras en Quito. Un poco antes de los 90s supo que tenía que ser CEO de la empresa, por lo que acudió al INCAE y, según ella, fue peor. Eran 300 hombres, solo ocho mujeres, pero lo logró y se convirtió en CEO de lo que desde 1987 se llamó Rivadeneira Barriga S.A.

La historia cambia desde 2000

La historia de Rivadeneira Barriga dio un cambio sustancial a partir de la segunda década de los 2000’s. “Decidimos desarrollar proyectos propios en el tema habitacional. Buscamos el terreno, realizamos la gestión y luego se procedía a la venta. Esta decisión la tomamos porque este sector no es fácil y queríamos sobrevivir en el tiempo”, detalla la arquitecta. 


 

La dolarización fue lo que permitió a la constructora incursionar en este segmento de mercado. Conjuntos residenciales como El Príncipe en Carapungo fue uno de los primeros, luego llegó Portal Andalucía y Rincón Alemán. Además, realizaron una urbanización de alto nivel en Tanda. “Para este proyecto compramos con varios socios 32 hectáreas, de las cuáles sólo 12 lograron urbanizarse dentro de un proyecto de 62 lotes. Al final fue positivo porque tuvo un enfoque autosustentable donde lo primordial fue dotar un espacio con amplia naturaleza.”, señala.


 

La sostenibilidad como eje innovador

Las grandes corporaciones siguen visalizándose dentro de Rivadeneira y Barriga. En los últimos años, la empresa construyó la oficina matriz de Tecnomega, y constituyó su trabajo con Nestlé y Holcim. Incluso, de la mano de la innovación, han apostado por la construcción sostenible. Barriga recuerda que la obra Retamo Parc representó un reto sustancial, principalmente porque tenía el objetivo de conseguir la certificación EDGE. El proyecto se puso en marcha y así se realizó el ciclo completo.


Proyecto Villa Martinica


Por el momento, la constructora pretende incrementar su número de obras sostenibles, por lo que Barriga cuenta que ya se están encaminando dos nuevos proyectos en busca de ser certificados. Uno es en la Morita y el otro en Riobamba. Para esto, se han utilizado materiales ahorradores de FV, y el uso de hormigón eco sustentable, además de la utilización de una iluminación ahorradora.

Por el momento, la empresa ha realizado obras en Quito, Guayaquil, Cayambe, Ibarra y la más reciente en Riobamba. La expansión internacional no ha sido contemplada por Ana Cecilia, pero el futuro podría cambiar ya que un cambio gerencial está próximo a llegar.

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