Esta casa parece flotar por encima de los árboles de la selva brasileña (y en su construcción no se taló ninguno)

30 septiembre 2022

TETRO Arquitetura ha diseñado la casa perfecta para huir de la ciudad, que coexiste con el bosque y se adapta a la naturaleza que la rodea sin dañarla.




En el corazón de la selva atlántica brasileña se encuentra un proyecto conectado con la naturaleza y repleto de desafíos. TETRO Arquitetura llevó a cabo la construcción de la Casa Açucena en un terreno de fuerte pendiente, húmedo y lleno de árboles y vegetación muy frondosa. Los dueños tenían claro que querían vivir fuera de la ciudad, en conexión con la selva, pero con las comodidades de la vida urbana. El resultado es sin duda espectacular y lleno de detalles, adaptándose por completo al briefing de los clientes.

Bajo una lectura completa y sensible del lugar y el paisaje, el estudio vio necesaria la integración con el paisaje y mantener una esencia sostenible. La altura de los árboles fue decisiva en el diseño de la casa, que se eleva sobre el nivel del suelo, adaptándose al terreno escarpado y complejo y manteniendo el equilibrio absoluto con la naturaleza sin necesidad de dañarla. De este modo, la arquitectura se adapta y amolda al terreno y no al revés. Un punto de partida que dio lugar a un edificio geométrico de dos niveles, totalmente entrelazado con los troncos del bosque, ocupando los espacios vacíos entre los árboles. El proceso de construcción fue un reto, ya que el equipo necesitó maquinaria especial y adaptada para no dañar la vegetación ni obligar a talar algún árbol.


Jomar Bragança


La residencia permanece, así, oculta entre la espesura y deja entrever su volumen lleno de pliegues de color blanco. Los pilares de la estructura se han colocado al azar, imitando y homenajeando a los troncos colindantes, y la casa parece flotar entre ellos, apareciendo y desapareciendo. La planta principal es fluida y abierta, gracias a los grandes ventanales que conectan con el horizonte, y la gran terraza de madera que divide los espacios. Una escalera de caracol al aire libre une los dos pisos, reforzando aún más esa idea de coexistencia con la naturaleza y el bosque.

El interior combina materiales artesanales y sin tratar, desde madera local a microcemento, paredes de hormigón y mármol. Elementos elegidos con cuidado para mantener la tonalidad y la homogeneidad con el entorno y el protagonismo de las vistas en cada rincón.

El tejado de la casa es verde, totalmente orgánico y vivo, evolucionando y adaptándose a los cambios de estación y contribuyendo a que Açucena sea una casa sostenible y energéticamente eficiente. Además se puede utilizar como patio extra, casi a la misma altura de las copas de los árboles más altos, para descansar y disfrutar del paisaje.


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança


Jomar Bragança




Fuente: Revista AD

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